martes, 17 de abril de 2018

Ardillas



Era el animal más astuto del bosque, pero quería ser más. Por eso pidió a Dios un talismán que le ayudara a alcanzar la sabiduría.

Dios le respondió que para ello necesitaría las lágrimas de un león, la leche de una búfala, el cuerno de un ciervo y la presencia viva de una serpiente pitón.

La ardilla, ni corta ni perezosa, se dirigió a lo más profundo del bosque, y allí contó al león que un cazador se había llevado a sus cachorros; el león lloró y la ardilla le consoló enjugándole las lágrimas con su pañuelo. Luego, hizo negocios con la búfala intercambiando leche por avellanas que había recogido en el camino. Después, esperó pacientemente a que se le cayeran los cuernos a un ciervo. Y, finalmente, con la excusa de demostrar cuán grande era una pitón, la hizo tumbarse junto a un palo, la ató y se la llevó a Dios.

Cuando Dios vio a la ardilla, le dijo: «Ya tienes el talismán. Lo llevas dentro: es tu inteligencia. Con ella has podido realizar tus posibilidades y conseguir todo lo que te he pedido. Ella te ayudará a alcanzar sabiduría. Antes no lo sabías, ahora sí. Vuelve, pues, al bosque y dale un buen uso».



Fuente: Calendario del Sagrado Corazón de Jesús

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