jueves, 23 de marzo de 2017

Brújulas y Espirales: Rafael Chirbes "París-Austerlitz"

Blog Literario de Francisco Martínez Bouzas

"PARÍS-AUSTERLITZ": EL AMOR COMO SALVACIÓN O VENDAVAL ENVENENADO



París-Austerlitz

Rafael Chirbes

Editorial Anagrama, Barcelona, 2016, 153 páginas


   Con emoción y casi con temblor me acerco hoy a esta breve novela póstuma de Rafael Chirbes, fallecido el 15 de agosto de 2015, uno de los grandes narradores en español no solo de nuestros días, sino de todos los tiempos. Lo reflejan los numerosos premios con los que fue galardonado, pero mucho más, sus memorables novelas: Mimoun, La larga marcha, La caída de Madrid, Crematorio y En la orilla, entre otras. Obras, especialmente las últimas, que reflejan fielmente el presente -la vida privada de las naciones-, sin escamotear las crisis que nos atenazan. Porque Rafael Chirbes siempre hizo literatura de lo que veía, como el mismo confesaba pocas semanas antes de su fallecimiento.

   Su legado literario es París-Austerlitz, concluida dos meses antes de su muerte, y, sin embargo, fruto de un trabajo laborioso: tomado y retomado intermitentemente durante veinte años hasta tener listo su última donación a los lectores. Una novela breve, pero muy intensa, vivísima, una escritura alejada de lo concesivo, sin hurtar un solo ápice de una historia que indaga, como tema de fondo, en los intersticios de una relación afectiva homosexual, y que se aleja de lo que fue la constante de sus grandes novelas sobre la crisis, representadas por Crematorio y En la orilla.

   París-Austerlitz, más cercana por su intimismo y por su misma temática a algunas de sus primeras novelas, a sus orígenes literarios (Mimoun  y La buena letra, sobre todo), indaga como acertadamente escribe Jorge Herralde en la presentación editorial, “en las razones del corazón, tan dispares en ocasiones como irrenunciables (…), enfrentándose con valentía a la constatación de que, aunque nos pese, el amor no lo vence todo”.

   Con una trama que se centra en la relación homoerótica a finales del pasado siglo -aunque quizás no sea ese el tema de fondo-, relatada en primera persona por un joven pintor madrileño, la novela da comienzo por una analepsis no repentina: la escena final en un hospital parisino donde Michel, un maduro obrero, pareja del joven madrileño, agoniza debido a una de esas enfermedades oportunistas que acompañaban al sida, nunca nombrado directamente sino a través de metonimias como “la plaga” o “el mal”. A partir de ahí, Rafael Chirbes se sumerge en las profundidades, en los motivos reales del amor, cuando este es  trampa mortal, como posesión y cosificación del otro, y a la vez luz salvadora.

   El protagonista narrador, de familia acomodada, es pintor, y para alejarse de su padre, se desplaza a París. Allí conoce y se enamora de Michel, un obrero normando que casi le dobla en edad, robusto y vigoroso, que lo recibe en los momentos de la llegada, cuando más necesita ayuda, en su mísera vivienda y, sobre todo, en las dependencias de su corazón. Él será para los clientes del bar en el que se consumía de todo, el chico bien vestido que acompañaba al obrero borracho, que se follaba al borracho Michel.

   La novela disecciona todas las fases y etapas de esa relación amorosa y sexual, desde los inicios prometedores en los que el amor y la pasión lo tiñe todo, a pesar de las desigualdades, no tanto por razones de edad como por status económico y social, hasta las fracturas y quiebras, encuentros y desencuentros entre dos clases infinitamente alejadas. Y bucea, sobre todo, mediante un profundo análisis, en la bipolar naturaleza del amor como pasión, ardor, gozo, iluminación  que todo lo salva, y en su letalidad, en el sexo descarnado y violento. Y en su enfriamiento y caducidad. También en el amor como trampa mortal, como reflexiona el joven narrador que no soporta convertirse en víctima. Celos, turbación, refugio cálido de unos brazos fuertes, recriminaciones, sobredosis de culpa, deseos, el paso de amante a amigo, los meses felices, generosidad, exaltación, mezquindad, madejas de alcohol y sexo, posesión… se van alternando en la introspección subjetiva del narrador que recrea sus visitas a Michel en el hospital, enfermo ya terminal de sida.

   La novela deriva así mismo en flash-backs, en recuperaciones del pasado. Y en ellas el texto de Chirbes rebosa de experiencias compartidas por los dos protagonistas. Especialmente las del obrero normando, víctima de las violencias de la guerra, con una madre que duerme con el niño oliendo a sudores de otros hombres, de los cuerpos invasores alemanes. Es la brutalidad del pasado. Finalmente, imparables grietas causarán el derrumbe del  edificio y harán esfumarse los sentimientos en el joven pintor español.

   Con inmensa acuidad diseñó Rafael Chirbes esta novela circular, que se inicia y tiene un abrupto y terrible colofón que nos hiela la sangre en el hospital de Ruan, donde el amante francés agoniza. Un relato erguido con un aparente desorden temporal, y tejido en un tono introspectivo, un dechado de maestría y destreza, especialmente cuando nos transmite los cuentagotas del amor, el ruido de la carcoma sentimental, o pone delante de nuestros ojos encuentros y desencuentros, o asuntos más triviales como los lugares donde se aman, emborrachan y enfadan. Sin eufemismos, sin piedad, Chirbes describe los efectos devastadores de la enfermedad, “cuerpos condenados sin esperanza de indulto” (“… porque Michel no estaba en aquel cuerpo que respiraba ayudado de una mascarilla, y cuyos huesos y cartílagos se marcaban bajo la quebradiza funda de una piel cubierta de moratones, unos debidos a la acción de las sondas y agujas con que lo castigaban diariamente y otros frutos del cruel avance de la enfermedad” página 42). Y una sabía elección del espacio: un París que es  Vicennes, en apariencia un barrio tranquilo, ocupado por obreros acomodados, pero con no pocas bolsas de miseria. La sordidez de un París plomizo, repleto de jubilados en situación de quiebra, que se ven en apuros para pagar la calefacción, y de tipos a quienes las sombras se tragan sin que nadie los eche en falta. Un marco espacial congruente con los vaivenes de la trama.

   Una calidad de página difícilmente igualable, una prosa riquísima, rebosante de imágenes tan eficaces como refulgentes que, ajenas a cualquier compasión, hablan, por si solas del amor, “un feliz engaño al que uno se somete de buena gana” (páginas 115-116).


Francisco Martínez Bouzas



Rafael Chirbes (Foto: Ana Jiménez)

Fragmentos


“Desde que detecté las manchas hasta que me hice las pruebas, sólo volví a verlo una tarde, y aquel día procuré que no me tocara. No le ayudé a lavarse ni a cambiarse la ropa como había hecho en alguna ocasión, y apenas acerqué la mejilla a la suya para besarlo en el momento de la despedida (nada de flujos, de salivas ni contactos, pensaba, no puedo abandonarme al mal como él se abandonó, no puedo dejarme capturar, no soporto convertirme en víctima). Oía la frase que alguna vez había dicho riéndose cuando atrapaba mi polla  con la mano, o cuando la apretaba con fuerza una vez que la tenía dentro: je t’ai eu, te he capturado. Las palabras pronunciadas entre juegos adquirían ahora un siniestro aire premonitorio: el amor como trampa mortal.”


…..


“Pero la carcoma decía algo distinto. Él no aspiraba a más. Se le henchían los labios de satisfacción cuando me descubría esperándolo bajo las marquesinas de la parada del autobús, sonreía, me palmeaba la espalda y me apretaba los hombros. Daba por supuesto que contaba conmigo, que me tenía a su disposición como él lo estaba a la mía. Tenía trabajo, una habitación en la que vivir, unos cuantos discos, el aparato de televisión, sus paquetes de tabaco y sus botellas de pastis, y me tenía a mí: el mundo giraba seguro y preciso en la cueva negra de los espacios siderales. Dentro de ese presente, sólo podía incubarse en el futuro algún alien benévolo.”


…..


Je suis à toi, me dice Michel. Gime como si estuviera enfermo o drogado cuando empujo para meterme en él, y yo, también enfermo y drogado, quiero ir aún más allá, hacia un interior imposible. Es hermoso disponer libremente de un cuerpo. También da vértigo. Le pregunto si me nota dentro y dice: sí, noto que estás más dentro que nunca. Veo sus ojos que expresan a la vez deseo y entrega, y yo, allí dentro, satisfago su doble aspiración. El habitante en su casa, un eficiente empleado, un orgulloso propietario.”


…..


“Nada fue igual en el momento de la despedida. En cuanto dije que había llegado la hora de marcharme si no quería perder el último tren de regreso a París, se acabaron en seco las bromas. De improviso, en un rapidísimo movimiento, alargó los brazos, los tendió hacia mí y se me agarró al cuello con una fuerza inesperada en aquel cuerpo reseco. No me dejes aquí, gemía. Sácame. Apretaba la cara contra la mía y sus lágrimas me empapaban las mejillas y el cuello. Tengo que irme, Michel, balbuceé. Lo hablaremos más tranquilos otro día. Atrapado por los huesos de sus brazos, mojado por sus lágrimas y por sus mocos, se apoderó de mí una tremenda angustia.

No me dejes, suplicaba. Me hacía daño, me clavaba las uñas en la espalda. Voy a perder el último tren, insistí. Y, para liberarme, me vi obligado a separar con cierta violencia los dedos que me había hundido en los hombros y a tirar con fuerza de sus brazos hacia arriba.”


(Rafael Chirbes, París-Austerlitz, páginas 28, 83-84, 118-119, 151-152)

miércoles, 22 de marzo de 2017

Entrevista Radiofónica en Radio Biblioteca Morata de Tajuña


Pinchad aquí y en reproducir:

http://www.ivoox.com/2017-03-17-radio-biblioteca-audios-mp3_rf_17599906_1.html?utm_expid=113438436-34.-j5ptGSdQpiNZ-ev9csBdw.0&utm_referrer=http%3A%2F%2Fwww.ivoox.com%2FzonaPrivada_zm.html


Radio Biblioteca con Óscar Ortego en Radio Morata. 
Edición del viernes 17/03/2017

Aquí tenéis la última entrega de nuestra "biblioteca en las ondas". En esta ocasión con los siguientes contenidos:

* ENTREVISTAMOS A MARIETA ALONSO MÁS, AUTORA DE "Y... ¿POR QUÉ?"

Hablamos con Marieta a tan sólo unas horas de su visita a la Biblioteca de Morata para la presentación de su último libro. 
Nos asomamos al universo personal de una escritora vocacional que hora nos regala su "Y... ¿por qué?", un libro de relatos compuesto por quince pequeños cuentos que nos trasladarán al centro de la narrativa de esta autora hispano-cubana. ¡Gracias, Marieta Alonso!


* "EL BOSQUE DE LAS PALABRAS"
Os acercamos los detalles de esta tercera edición de una iniciativa con la que la Biblioteca Municipal quiere celebrar el Día Forestal Mundial y el Día Internacional de la Narración Oral. Será el sábado 25 de marzo.


* EN MARCHA "FOTOLECTURA 2017", hasta el 24 de abril esperamos vuestras fotos en la Biblioteca Municipal.


iComo siempre, gracias por la escucha y por la confianza! 
¡Gracias, en especial a Marieta Alonso!


Radio Biblioteca es un espacio para la promoción de la Biblioteca Morata de Tajuña y La Asociación Cultural Morateña Radio Morata. Con nuestro agradecimiento especial para Cristina Sánchez Salinas, Chule De Torres Corpa & Rafael Montemayor.

¡Gracias por ayudarnos a hacer "la biblioteca en las ondas!




Los morateños son excepcionales

Muchas gracias por la entrevista

martes, 21 de marzo de 2017

María del Carmen Aranda: Un grito ahogado en la noche

Escultura frente  al sitio de los Derechos del Niño
en Viena, Brighton, Austria.







Hoy tengo la oportunidad de hablar.

Estoy en una habitación fría y con sombras.

Mis pies están descalzos pero no me importa; me gusta pisar la tierra y el barro, aunque a veces me sangren por el frio y de las aristas piedras que encuentro a mi paso, pero no me quejo y el dolor me lo callo.

Hoy tengo la oportunidad de hablar y deciros lo contenta que me siento, pero lo haré muy bajito, tengo miedo, miedo que me oigan y vuelvan a hacerme daño.

Hoy, hoy no me han pegado. Me han dejado descansar, sin levantarme temprano, sin necesidad de mendigar un trocito de pan por las frías calles envueltas de fango.

Ahora, estoy mirando al cielo a través de un pequeño ventanuco que tiene el techo de ese cuarto. Me encuentro tumbada, tan relajada… dicen que ésta es mi cama, pero yo prefiero la otra, aunque sea más fría y solitaria, al menos en ella duermo tranquila, sin miedo y puedo soñar con princesas y hadas.
         
He oído susurrar que muchas niñas no vamos a la escuela y que luchan por nosotras, que somos ultrajadas, violadas y secuestradas, que somos niñas discriminadas.

¡Tengo miedo! hay mucha gente a mi lado y tengo frio; mis pies siguen descalzos.

Hoy, mi hermano llorando me ha dicho al oído que puedo descansar, que nunca más me van a pegar y ha dejado sobre mi pecho su pequeño barquito de barro.

¡Qué gracioso! me ha hecho reír.

Si, la risa, esa palabra que dicen te hace feliz.

Hoy por fin cerré mis ojos sin miedo, sin temblar, en un lecho desconocido, en un lecho que dicen es de eterna paz y libertad.

Hoy por fin he llegado a casa. 



© María del Carmen Aranda

domingo, 19 de marzo de 2017

Día del Padre en España

José de Nazaret pintado por Guido Reni 

Feliz día de los Padres.


Muchas felicidades a todos los...

José, Pepe y Pepito


¡Disfruten!



Un padre maravilloso: Ramón Alonso Rodríguez



Marieta y Ángeles

Laura Cabezas: Tus manos






Tus manos son templadas, envolventes,
y aunque algo ásperas por el trabajo,
llegan a acariciar mi alma,
con una suavidad extrema.

Tus manos son capaces
de sostener el mundo,
y de apaciguar la guerra.

Tus manos son "sanadoras de mi persona",
gobiernan mis sentidos,
y atraviesan mi piel con amor.

Son cálidas tus manos e infinitas,
me aportan seguridad y equilibrio.

Tus manos mecen mi cuna
cuando duermo sobre la luna menguante
de una noche estrellada.

Tus manos despiertan mi deseo,
mis instintos y también mi ternura.

Polivalentes  y trabajadoras,
siempre me guían en mi camino.

Tus manos son distintas,
y en su particularidad,
únicas en el mundo entero.

Tus manos me dan calor
en los días de invierno.

Y  ellas son mi escondite
ante un mundo que asusta, que da miedo.

Tus manos son el espejo de tu corazón,
tan puro y tan bueno.....

Son tus manos mi delirio
cuando no las tengo.

Apretando fuerte tus manos
quiero algún día alumbrar a un ser nuevo.

y cogida de ellas
recorrer mil senderos.

Porque te amo,
porque te quiero.

Antonio… ¿te he dicho ya que me encantan tus manos?




© Laura Cabezas

 

viernes, 17 de marzo de 2017

Mariana Romero-Nieva: No sé si volveré

Plaza Mayor de San Carlos del Valle

No sé si volveré, tierra querida
a mirar tus paredes encaladas.
No sé si volveré por tus veredas
o volveré cruzando tus llanadas.

No sé sí volveré con alegría
o estrujando el pañuelo de mis lágrimas,
volveré con la frente muy serena
o tal vez con la mente atribulada.

Volveré con el cuerpo ya marchito,
o en la gran opulencia de la savia,
si mis pies pisarán por tus caminos,
o tus aires cruzaré con blancas alas.

Yo te pido si no vuelvo, que me busques,
que me llames en las noches solitarias,
que me arranques si me cogen las  sirenas
de los fondos de los mares y sus aguas.

Grítame por los bosques  intrincados,
por las selvas donde el aire tanto brama,
por los prados donde corre el arroyuelo
por los montes donde cantan las cigarras.

Búscame en las espigas del camino
o como a un pajarillo, entre las ramas,
búscame en las arenas del desierto,
o en el centro solitario de la nada.

Echa al aire el rodar de tus molinos,
haz sonar al Quijote con su lanza,
mándame al buen Sancho con tu aviso
y yo iré a comer en tus posadas.

Si al pisar los zarzales de la vida,
ves mis pies que de heridas se desangran,
lávalos con el vino de tu bota
y húndelos en el polvo de tu paja.
Si adivinas que mis ojos han perdido
ese brillo que en tus brazos vislumbrabas,
úngelos con el agua de tus ríos,
de ese  río que se pierde, el Guadiana.

Cógeme, si tú ves que se ha quemado
de mi cuerpo la juventud lozana
llévame al frescor de tus lagunas,
Redondilla, la del Rey o la Batana.

Déjame respirando en esa orilla,
donde crecen los romeros y las dalias,
y soñando, al  perfume de su brisa
volveré a ser feliz, mi tierra amada.


Iglesia del Cristo de San Carlos del Valle





© Mariana Romero-Nieva



jueves, 16 de marzo de 2017

Nuevo Akelarre Literario nº 18: La Playa de Almería


La Playa de Almería - Darío Regoyos y Valdés
Óleo sobre lienzo, pientado el año 1882

El pintor español Darío de Regoyos y Valdés, nació en Ribadesella, Asturias, el 1 de noviembre de 1857. Se trasladó en su juventud a vivir a Madrid, donde entró en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, siendo alumno del belga Carlos Haes.

Invitado por sus amigos Enrique Fernández Arbós e Isaac Albéniz y siguiendo el consejo de su profesor, visitó Bruselas en 1879, en donde se matriculó en la École Royale des Beaux-Arts. Allí, recibirá clases del que se convierte en su verdadero maestro, el pintor belga Joseph Quinaux.

Compaginó sus viajes por Bélgica y los Países Bajos con sus visitas a España, en donde, en el año 1884, se instaló de nuevo. De estos viajes, se destaca su creciente relación con artistas vascos de formación francesa, como Ignacio Zuloaga, Paco Durrio y Pablo Uranga.

Su pintura evolucionó del naturalismo al pre-simbolismo, y finalmente, ya en su madurez, se mueve en un estilo próximo al impresionismo y al puntillismo, siendo, en cierta manera, más atrevida que Zuloaga y Joaquín Sorolla.

Su dibujo, un tanto primario, casi se puede decir que naif, contrasta con un colorido vivo de gusto internacional, que entonces era mayoritariamente denostado en España. En su pintura lo primordial es la luz y el color, advirtiéndose también un creciente simbolismo, pudiendo entenderse en ocasiones como íntima.

Pío Baroja dijo de él "que la espiritualidad estaba por encima de la técnica, como ocurre con los buenos pintores impresionistas, en contraste con otros paisajistas de su tiempo, que resultaban vulgares y fotográficos". Y Gustavo Cochet que "Regoyos es el poeta sensible y su pintura, exenta de toda literatura, es la expresión pura de la verdadera alma en su íntima y profunda realidad".




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